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Elemental Conservation Units: Communicating Extinction Risk without Dictating Targets for Protection

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Abstract

Abstract:  Conservation biologists mostly agree on the need to identify and protect biodiversity below the species level but have not yet resolved the best approach. We addressed 2 issues relevant to this debate. First, we distinguished between the abstract goal of preserving the maximum amount of unique biodiversity and the pragmatic goal of minimizing the loss of ecological goods and services given that further loss of biodiversity seems inevitable. Second, we distinguished between the scientific task of assessing extinction risk and the normative task of choosing targets for protection. We propose that scientific advice on extinction risk be given at the smallest meaningful scale: the elemental conservation unit (ECU). An ECU is a demographically isolated population whose probability of extinction over the time scale of interest (say 100 years) is not substantially affected by natural immigration from other populations. Within this time frame, the loss of an ECU would be irreversible without human intervention. Society's decision to protect an ECU ought to reflect human values that have social, economic, and political dimensions. Scientists can best inform this decision by providing advice about the probability that an ECU will be lost and the ecological and evolutionary consequences of that loss in a form that can be integrated into landscape planning. The ECU approach provides maximum flexibility to decision makers and ensures that the scientific task of assessing extinction risk informs, but remains distinct from, the normative social challenge of setting conservation targets.

Abstract

Resumen:  Los biólogos de la conservación en general están de acuerdo con la necesidad de identificar y proteger la biodiversidad por debajo del nivel de especies pero aun no han resuelto cuál es el mejor método. Abordamos dos temas relevantes de este debate. Primero, distinguimos entre la meta abstracta de preservar la máxima cantidad de biodiversidad única y la meta pragmática de minimizar la pérdida de bienes y servicios ecológicos considerando que la pérdida de biodiversidad parece inevitable. Segundo, distinguimos entre la tarea científica de evaluar el riesgo de extinción y la tarea normativa de seleccionar objetivos para protección. Proponemos que se proporcione asesoría científica sobre el riesgo de extinción en la escala significativa más pequeña: la unidad de conservación elemental (UCE). Una UCE es una población demográficamente aislada cuya probabilidad de extinción en una escala de tiempo de interés (por decir, 100 años) no es afectada sustancialmente por la inmigración natural desde otras poblaciones. Dentro de este marco de tiempo, la pérdida de una UCE pudiera ser irreversible sin la intervención humana. La decisión de la sociedad de proteger una UCE debiera reflejar valores humanos que tienen dimensiones sociales, económicas y políticas. Los científicos pueden informar sobre esta decisión proporcionando consejo sobre la probabilidad de que una UCE se pierda y de las consecuencias ecológicas y evolutivas de esa pérdida de manera que puedan ser integradas a la planificación del paisaje. El método UCE proporciona máxima flexibilidad a los tomadores de decisiones y asegura que la tarea científica de evaluar el riesgo de extinción proporciona información, pero permanece distinta de, al reto social normativo de definir objetivos de conservación.

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