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Keywords:

  • biodiversity-friendly biofuels;
  • biofuels;
  • ecological footprint;
  • feedstock;
  • microalgae
  • biocombustibles;
  • biocombustibles amigables con la biodiversidad;
  • huella ecológica;
  • materia prima;
  • microalgas

Abstract: Biofuels are a new priority in efforts to reduce dependence on fossil fuels; nevertheless, the rapid increase in production of biofuel feedstock may threaten biodiversity. There are general principles that should be used in developing guidelines for certifying biodiversity-friendly biofuels. First, biofuel feedstocks should be grown with environmentally safe and biodiversity-friendly agricultural practices. The sustainability of any biofuel feedstock depends on good growing practices and sound environmental practices throughout the fuel-production life cycle. Second, the ecological footprint of a biofuel, in terms of the land area needed to grow sufficient quantities of the feedstock, should be minimized. The best alternatives appear to be fuels of the future, especially fuels derived from microalgae. Third, biofuels that can sequester carbon or that have a negative or zero carbon balance when viewed over the entire production life cycle should be given high priority. Corn-based ethanol is the worst among the alternatives that are available at present, although this is the biofuel that is most advanced for commercial production in the United States. We urge aggressive pursuit of alternatives to corn as a biofuel feedstock. Conservation biologists can significantly broaden and deepen efforts to develop sustainable fuels by playing active roles in pursuing research on biodiversity-friendly biofuel production practices and by helping define biodiversity-friendly biofuel certification standards.

Resumen: Los biocombustibles son una nueva prioridad en los esfuerzos para reducir la dependencia en combustibles fósiles. Sin embargo, el rápido incremento en la producción de materias primas para los biocombustibles puede amenazar a la biodiversidad. Hay principios generales que deberían ser considerados para el desarrollo de directrices para la certificación de biocombustibles amigables con la biodiversidad. Primero, las materias primas para los biocombustibes deberían ser cultivados con prácticas agrícolas seguras ambientalmente y amigables con la biodiversidad. La sustentabilidad de cualquier materia prima para biocombustibles depende de las buenas prácticas de cultivos y de prácticas ambientales sanas a lo largo del ciclo de vida de la producción de combustible. Segundo, la huella ecológica de un biocombustible, en términos de la superficie requerida para producir cantidades suficientes de material prima, debe ser minimizada. Las mejores alternativas parecen ser combustibles del futuro, especialmente combustibles derivados de microalgas. Tercero, los biocombustibles que pueden secuestrar carbono o que tienen balances de carbono negativos o neutros, cuando vistos en el contexto de todo el ciclo de vida de producción, deben recibir alta prioridad. El etanol a base de maíz es la peor de las alternativas disponibles actualmente, aunque es el biocombustible más avanzado para producción comercial en los Estados Unidos. Instamos a la búsqueda de alternativas al maíz como materia prima para biocombustibles. Los biólogos de la conservación pueden ampliar y profundizar significativamente los esfuerzos para desarrollar combustibles sustentables al jugar papeles activos en la investigación sobre prácticas para la producción de biocombustibles amigables con la biodiversidad y al ayudar a definir estándares de certificación para biocombustibles amigables con la biodiversidad.