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Keywords:

  • consumer control;
  • human impacts;
  • salt marsh conservation;
  • trophic cascades
  • control de consumidor;
  • impactos humanos;
  • conservación de pantano de sal;
  • cascadas de trophic

Abstract: Salt marsh ecosystems are widely considered to be controlled exclusively by bottom–up forces, but there is mounting evidence that human disturbances are triggering consumer control in western Atlantic salt marshes, often with catastrophic consequences. In other marine ecosystems, human disturbances routinely dampen (e.g., coral reefs, sea grass beds) and strengthen (e.g., kelps) consumer control, but current marsh theory predicts little potential interaction between humans and marsh consumers. Thus, human modification of top–down control in salt marshes was not anticipated and was even discounted in current marsh theory, despite loud warnings about the potential for cascading human impacts from work in other marine ecosystems. In spite of recent experiments that have challenged established marsh dogma and demonstrated consumer-driven die-off of salt marsh ecosystems, government agencies and nongovernmental organizations continue to manage marsh die-offs under the old theoretical framework and only consider bottom–up forces as causal agents. This intellectual dependency of many coastal ecologists and managers on system-specific theory (i.e., marsh bottom–up theory) has the potential to have grave repercussions for coastal ecosystem management and conservation in the face of increasing human threats. We stress that marine vascular plant communities (salt marshes, sea grass beds, mangroves) are likely more vulnerable to runaway grazing and consumer-driven collapse than is currently recognized by theory, particularly in low-diversity ecosystems like Atlantic salt marshes.

Resumen: Se ha considerado extensamente que los ecosistemas de marismas son controlados exclusivamente por dinámicas abajo-arriba, pero se ha acumulado evidencia de que las perturbaciones humanas están provocando el control por consumidores en marismas del Atlántico occidental, a menudo con consecuencias catastróficas. En otros ecosistemas marinos, las perturbaciones humanas rutinariamente disminuyen (e.g., arrecifes de coral, pastos marinos) y refuerzan (e.g., varec) el control por consumidores, pero la teoría de marismas actual predice una leve interacción potencial entre humanos y consumidores en las marismas. Por lo tanto, las modificaciones humanas al control arriba-abajo en las marismas no estaba anticipada y aun era descontada en la teoría de marismas actual, a pesar de advertencias sobre el potencial de impactos humanos en cascada en trabajos en otros ecosistemas marinos. No obstante los experimentos recientes que han desafiado el dogma de marismas establecido y que han demostrado la desaparición gradual de marismas conducida por consumidores, las agencias gubernamentales y las organizaciones no gubernamentales continúan manejando la disminución de marismas en el marco de la teoría vieja y sólo consideran como agentes causales a factores abajo-arriba. Esta dependencia intelectual en la teoría sistema-específico (i.e., teoría de marismas abajo-arriba) de muchos ecólogos y manejadores costeros tiene el potencial de tener repercusiones graves para el manejo y conservación de ecosistemas costeros frente a las crecientes amenazas humanas. Enfatizamos que las comunidades plantas vasculares marinas (marismas, pastos marinos, manglares) son potencialmente más vulnerables al pastoreo descontrolado y al colapso conducido por consumidores que lo que reconoce la teoría actualmente, particularmente en ecosistemas con baja diversidad como las marismas del Atlántico.