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Keywords:

  • Chatham Island Taiko;
  • microsatellite DNA;
  • mitochondrial DNA;
  • philopatry;
  • Procellariiformes;
  • Pterodroma magentae;
  • radiotelemetry;
  • tracking
  • ADN mitocondrial;
  • ADN microsatelital;
  • filopatría;
  • Procellariiformes;
  • Pterodroma magentae;
  • radiotelemetría;
  • rastreo

Abstract: Many rare and endangered species are difficult to locate, observe, and study. Consequently, many individuals, breeding pairs, and even populations of such species could remain undetected. Genetic markers can potentially be used to detect the existence of undiscovered individuals and populations, and we propose a method to do so that requires 3 conditions. First, sampling of the known population(s) of the target species must be comprehensive. Second, the species must display a reasonable level of philopatry and genetic structuring. Third, individuals must be able to be caught outside of breeding locations (e.g., at courtship or feeding areas, in flight), and the level of recapture must be reasonably high. We applied our method to the Chatham Island Taiko (Pterodroma magentae), one of the world's most endangered seabirds. We sequenced the Taiko mitochondrial cytochrome b gene and both copies of a fragment of the duplicated domain I of the control region. Twenty-one haplotypes were revealed, including 4 (19%) not found in birds at known burrows. These results suggest there are more burrow groups yet to be located. The species is a pelagic gadfly petrel that inhabits land only in the breeding season during which it is nocturnal and nests in burrows. Taiko burrows are situated in dense forest in a remote area of Chatham Island, and are consequently difficult to locate and study. It is important that all Taiko burrows be discovered to enable monitoring and protection of the birds from exotic predators.

Resumen: Muchas especies raras y en peligro son difíciles de localizar, observar y estudiar. Consecuentemente, muchos individuos, parejas reproductoras y aun poblaciones de esas especies podrían no ser detectadas. Los marcadores genéticos potencialmente pueden ser utilizados para detectar la existencia de individuos y poblaciones no descubiertas, y proponemos un método que requiere de tres condiciones. Primero, el muestreo de poblaciones conocidas de la especie focal debe ser integral. Segundo, la especie debe tener un nivel razonable de filopatría y estructura genética. Tercero, los individuos deben poder ser capturados fuera de sus localidades de reproducción (e.g., en áreas de alimentación o de cortejo, en vuelo), y el nivel de recaptura debe ser razonablemente alto. Aplicamos nuestro método a Pterodroma magentae, una de las aves marinas en mayor peligro en el mundo, Secuenciamos el gene mitocondrial de citocromo b y ambas copias de un fragmento del dominio I duplicado proveniente de la región control. Veintiún haplotipos fueron revelados, incluyendo cuatro (19%) no encontrados en aves en madrigueras conocidas. Estos resultados sugieren que aun falta encontrar más grupos de madrigueras. La especie es un petrel pelágico que habita en tierra solo en la época de reproducción durante la cual es nocturna y anida en madrigueras. Las madrigueras de P. magentae están situadas en bosques densos en una región remota de la Isla Chatham, y consecuentemente son difíciles de localizar y estudiar. Es importante que todas las madrigueras de P. magentae sean descubiertas para posibilitar el monitoreo y la protección de las aves contra depredadores exóticos.