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Keywords:

  • exotic species;
  • Felis catus;
  • no kill;
  • predation;
  • TNR;
  • trap–neuter–release;
  • urban ecology
  • captura–esterilización–liberación;
  • CEL;
  • depredación;
  • ecología urbana;
  • especies exóticas;
  • no muerte

Abstract: Many jurisdictions have adopted programs to manage feral cats by trap–neuter–return (TNR), in which cats are trapped and sterilized, then returned to the environment to be fed and cared for by volunteer caretakers. Most conservation biologists probably do not realize the extent and growth of this practice and that the goal of some leading TNR advocates is that cats ultimately be recognized and treated as “protected wildlife.” We compared the arguments put forth in support of TNR by many feral cat advocates with the scientific literature. Advocates promoting TNR often claim that feral cats harm wildlife only on islands and not on continents; fill a natural or realized niche; do not contribute to the decline of native species; and are insignificant vectors or reservoirs of disease. Advocates also frequently make claims about the effectiveness of TNR, including claims that colonies of feral cats are eventually eliminated by TNR and that managed colonies resist invasion by other cats. The scientific literature contradicts each of these claims. TNR of feral cats is primarily viewed and regulated as an animal welfare issue, but it should be seen as an environmental issue, and decisions to implement it should receive formal environmental assessment. Conservation scientists have a role to play by conducting additional research on the effects of feral cats on wildlife and by communicating sound scientific information about this problem to policy makers.

Resumen: Muchas jurisdicciones han adoptado programas para el manejo de gatos ferales mediante la captura–esterilización–liberación (CEL), en los que los gatos son atrapados y esterilizados y devueltos al ambiente para ser alimentados y cuidados por voluntarios. La mayoría de los biólogos de la conservación probablemente no comprenden la extensión y crecimiento de esta práctica y que la meta de los defensores de CEL es que los gatos sean reconocidos y tratados como “vida silvestre protegida.” Comparamos los argumentos en apoyo a CEL por muchos defensores de gatos ferales con la literatura científica. Los defensores que promueven el CEL sostienen que los gatos ferales solo dañan a la vida silvestre en islas y no en los continentes; ocupan un nicho natural o realizado; no contribuyen a la declinación de especies nativas y son vectores o reservorios de enfermedad insignificantes. Los defensores frecuentemente también sostienen que la efectividad de CEL, incluyendo argumentos que las colonias de gatos ferales eventualmente son eliminadas por CEL y que las colonias manejadas resisten la invasión de otros gatos. La literatura científica contradice cada uno de esos argumentos. CEL de gatos ferales es vista y regulada principalmente como un asunto de bienestar animal, pero debería verse como un tema ambiental, y las decisiones para su implementación deberían recibir una evaluación ambiental formal. Los científicos de la conservación tienen un papel importante al realizar investigaciones adicionales sobre los efectos de los gatos ferales sobre la vida silvestre y en la comunicación de información científica sólida a los tomadores de decisiones.