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Keywords:

  • biodiversity;
  • commodification;
  • conservation policy;
  • ecosystem function;
  • ecosystem service;
  • emergy;
  • neoliberal economics;
  • social function systems;
  • valuation
  • biodiversidad;
  • economía neoliberal;
  • función del ecosistema;
  • mercantilización;
  • políticas de conservación;
  • servicio del ecosistema;
  • sistemas de función social;
  • valorización

Abstract: Conservationists commonly have framed ecological concerns in economic terms to garner political support for conservation and to increase public interest in preserving global biodiversity. Beginning in the early 1980s, conservation biologists adapted neoliberal economics to reframe ecosystem functions and related biodiversity as ecosystem services to humanity. Despite the economic success of programs such as the Catskill/Delaware watershed management plan in the United States and the creation of global carbon exchanges, today's marketplace often fails to adequately protect biodiversity. We used a Marxist critique to explain one reason for this failure and to suggest a possible, if partial, response. Reframing ecosystem functions as economic services does not address the political problem of commodification. Just as it obscures the labor of human workers, commodification obscures the importance of the biota (ecosystem workers) and related abiotic factors that contribute to ecosystem functions. This erasure of work done by ecosystems impedes public understanding of biodiversity. Odum and Odum's radical suggestion to use the language of ecosystems (i.e., emergy or energy memory) to describe economies, rather than using the language of economics (i.e., services) to describe ecosystems, reverses this erasure of the ecosystem worker. Considering the current dominance of economic forces, however, implementing such solutions would require social changes similar in magnitude to those that occurred during the 1960s. Niklas Luhmann argues that such substantive, yet rapid, social change requires synergy among multiple societal function systems (i.e., economy, education, law, politics, religion, science), rather than reliance on a single social sphere, such as the economy. Explicitly presenting ecosystem services as discreet and incomplete aspects of ecosystem functions not only allows potential economic and environmental benefits associated with ecosystem services, but also enables the social and political changes required to ensure valuation of ecosystem functions and related biodiversity in ways beyond their measurement on an economic scale.

Resumen: Los conservacionistas comúnmente han enmarcado las preocupaciones ecológicas en términos económicos para recabar apoyo político para la conservación y para incrementar el interés público en la preservación de la biodiversidad. A inicios de la década de 1980, los biólogos de la conservación adoptaron la economía neoliberal para enmarcar las funciones del ecosistema y vincularon a la biodiversidad con servicios del ecosistema para la humanidad. No obstante el éxito económico de programas como el plan de gestión de la cuenca Catskill/Delaware en los Estados Unidos y la creación de intercambios globales de carbono, el mercado actual a menudo fracasa en la protección adecuada de biodiversidad. Utilizamos una crítica Marxista para explicar una razón de este fracaso y para sugerir una posible respuesta parcial. El enmarcado de las funciones del ecosistema como servicios económicos no aborda el problema político de la mercantilización. Tal y como enmascara la labor de trabajadores humanos, la mercantilización enmascara la importancia de la biota (trabajadores en el ecosistema) y de los factores abióticos que contribuyen a las funciones del ecosistema. Esta eliminación de la labor realizada por los ecosistemas impide el entendimiento de la biodiversidad por el público. Odum y su sugerencia radical de utilizar el lenguaje de los ecosistemas (i.e., emergía o memoria de energía) para describir la economía, en vez de utilizar el lenguaje de la economía (i.e., servicios) para describir los ecosistemas, revierte esta eliminación del trabajador del ecosistema. Sin embargo, considerando la actual dominancia de las fuerzas económicas, la implementación de tales soluciones requeriría de cambios sociales similares en magnitud a los que ocurrieron en la década de 1960. Niklas Luhmann argumenta que ese cambio social sustantivo, pero rápido, requiere una sinergia entre múltiples sistemas de función social (i.e., economía, educación, derecho, política, religión, ciencia), en lugar de la dependencia en una sola esfera social, como la economía. La presentación explícita de los servicios del ecosistema como aspectos discretos e incompletos de las funciones del ecosistema no solo permite beneficios ambientales y económicos potenciales asociados con los servicios del ecosistema, sino también facilita los cambios sociales y políticos requeridos para asegurar la valorización de las funciones del ecosistema y la biodiversidad relacionada más allá de su medida en una escala económica.