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Keywords:

  • herbivore;
  • insect conservation;
  • island biogeography;
  • management;
  • mass extinction;
  • monophagous insects;
  • specialist;
  • species–area relationship
  • biogeografía de islas;
  • conservación de insectos;
  • especialista;
  • extinción masiva;
  • herbívoro;
  • insectos monófagos;
  • manejo;
  • relación especies-área

Abstract: Habitat loss is silently leading numerous insects to extinction. Conservation efforts, however, have not been designed specifically to protect these organisms, despite their ecological and evolutionary significance. On the basis of species–host area equations, parameterized with data from the literature and interviews with botanical experts, I estimated the number of specialized plant-feeding insects (i.e., monophages) that live in 34 biodiversity hotspots and the number committed to extinction because of habitat loss. I estimated that 795,971–1,602,423 monophagous insect species live in biodiversity hotspots on 150,371 endemic plant species, which is 5.3–10.6 monophages per plant species. I calculated that 213,830–547,500 monophagous species are committed to extinction in biodiversity hotspots because of reduction of the geographic range size of their endemic hosts. I provided rankings of biodiversity hotspots on the basis of estimated richness of monophagous insects and on estimated number of extinctions of monophagous species. Extinction rates were predicted to be higher in biodiversity hotspots located along strong environmental gradients and on archipelagos, where high spatial turnover of monophagous species along the geographic distribution of their endemic plants is likely. The results strongly support the overall strategy of selecting priority conservation areas worldwide primarily on the basis of richness of endemic plants. To face the global decline of insect herbivores, one must expand the coverage of the network of protected areas and improve the richness of native plants on private lands.

Resumen: La pérdida de hábitat está conduciendo silenciosamente a numerosos insectos a la extinción. Sin embargo, los esfuerzos de conservación no han sido diseñados específicamente para proteger a esos organismos, no obstante su importancia ecológica y evolutiva. Sobre la base de ecuaciones de especies–área de hospedero, parametrizadas con datos de la literatura y entrevistas con botánicos expertos, estimé el número de insectos herbivoros especializados (i.e., monófagos) que viven en 34 hotspot de biodiversidad y el número destinado a la extinción debido a la pérdida de hábitat. Estimé que 795,971–1,602,423 especies de insectos monofagos viven en hotspot de biodiversidad sobre 150,371 especies de plantas endémicas, que significan 5.3 a 10.6 monófagos por especie de planta. Calculé que 213,830–547,500 especies monófagas están destinadas a la extinción en hotspot de biodiversidad debido a la reducción del área de distribución geográfica de sus hospederos endémicos. Proporciono una clasificación de hotspot de biodiversidad con base en la estimación de la riqueza de insectos monófagos y en la estimación del número de extinciones de especies monófagas. Se predijo que las de tasas de extinción serían más altas en sitios con gradientes ambientales marcados y en archipiélagos, donde es probable un alto recambio espacial de especies monófagas a lo largo de la distribución geográfica de sus plantas endémicas. Los resultados soportan firmemente la estrategia de seleccionar áreas prioritarias para la conservación con base en la riqueza de plantas endémicas. Para enfrentar la declinación global de insectos herbívoros, se debe expandir la cobertura de la red de áreas protegidas y mejorar la riqueza de especies de plantas nativas en terrenos privados.