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Keywords:

  • amphibians;
  • area prioritization;
  • conservation planning;
  • MaxEnt;
  • niche-based distribution models;
  • protected areas;
  • reptiles;
  • site selection
  • anfibios;
  • áreas protegidas;
  • MaxEnt;
  • modelos de distribución basados en nichos;
  • planificación de la conservación;
  • priorización de áreas;
  • reptiles;
  • selección de sitios

Abstract: One of the most important tools in conservation biology is information on the geographic distribution of species and the variables determining those patterns. We used maximum-entropy niche modeling to run distribution models for 222 amphibian and 371 reptile species (49% endemics and 27% threatened) for which we had 34,619 single geographic records. The planning region is in southeastern Mexico, is 20% of the country's area, includes 80% of the country's herpetofauna, and lacks an adequate protected-area system. We used probabilistic data to build distribution models of herpetofauna for use in prioritizing conservation areas for three target groups (all species and threatened and endemic species). The accuracy of species-distribution models was better for endemic and threatened species than it was for all species. Forty-seven percent of the region has been deforested and additional conservation areas with 13.7% to 88.6% more native vegetation (76% to 96% of the areas are outside the current protected-area system) are needed. There was overlap in 26 of the main selected areas in the conservation-area network prioritized to preserve the target groups, and for all three target groups the proportion of vegetation types needed for their conservation was constant: 30% pine and oak forests, 22% tropical evergreen forest, 17% low deciduous forest, and 8% montane cloud forests. The fact that different groups of species require the same proportion of habitat types suggests that the pine and oak forests support the highest proportion of endemic and threatened species and should therefore be given priority over other types of vegetation for inclusion in the protected areas of southeastern Mexico.

Resumen: La información sobre la distribución geográfica de las especies y de las variables que determinan esos patrones es una de las herramientas más importantes de la biología de la conservación. Utilizamos el modelado de la máxima entropía del nicho para correr modelos de la distribución de 222 especies de anfibios y 371 de reptiles (49% endémicas y 27% amenazadas) de las que contamos con 34,619 registros geográficos individuales. La región de planificación está en el sureste de México, comprende 20% de la superficie del país, incluye 80% de la herpetofauna del país, y carece de un sistema de áreas protegidas adecuado. Utilizamos datos probabilísticos para construir modelos de distribución de la herpetofauna para utilizarlos en la priorización de áreas de conservación para tres grupos focales (todas las especies, especies endémicas y especies amenazadas). La precisión de los modelos de distribución de especies fue mejor para especies endémicas y amenazadas que para todas las especies. Cuarenta y siete porciento de la región ha sido deforestada y se requieren áreas de conservación adicionales con 13.7% a 88.6% de más vegetación nativa (76% a 96% de las áreas están afuera del actual sistema de áreas protegidas). Hubo traslape en 26 de las principales áreas seleccionadas en la red de áreas de conservación priorizada para preservar a los grupos focales, y para los tres grupos focales la proporción de tipos de vegetación requeridos para su conservación fue constante: 30% bosques de pino-encino, 22% bosque tropical perennifolio, 17% bosque bajo deciduo y 8% bosques montanos de niebla. El hecho de que grupos diferentes de especies requieren la misma proporción de tipos de hábitat sugiere que los bosques de pino y encino soportan la mayor proporción de especies endémicas y amenazadas y, por lo tanto, deben ser priorizados por encima de otros tipos de vegetación para su inclusión en las áreas protegidas del sureste de México.