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Terrestrial Reserve Networks Do Not Adequately Represent Aquatic Ecosystems

Authors


email mherbert@tnc.org

Abstract

Abstract: Protected areas are a cornerstone of conservation and have been designed largely around terrestrial features. Freshwater species and ecosystems are highly imperiled, but the effectiveness of existing protected areas in representing freshwater features is poorly known. Using the inland waters of Michigan as a test case, we quantified the coverage of four key freshwater features (wetlands, riparian zones, groundwater recharge, rare species) within conservation lands and compared these with representation of terrestrial features. Wetlands were included within protected areas more often than expected by chance, but riparian zones were underrepresented across all (GAP 1–3) protected lands, particularly for headwater streams and large rivers. Nevertheless, within strictly protected lands (GAP 1–2), riparian zones were highly represented because of the contribution of the national Wild and Scenic Rivers Program. Representation of areas of groundwater recharge was generally proportional to area of the reserve network within watersheds, although a recharge hotspot associated with some of Michigan's most valued rivers is almost entirely unprotected. Species representation in protected areas differed significantly among obligate aquatic, wetland, and terrestrial species, with representation generally highest for terrestrial species and lowest for aquatic species. Our results illustrate the need to further evaluate and address the representation of freshwater features within protected areas and the value of broadening gap analysis and other protected-areas assessments to include key ecosystem processes that are requisite to long-term conservation of species and ecosystems. We conclude that terrestrially oriented protected-area networks provide a weak safety net for aquatic features, which means complementary planning and management for both freshwater and terrestrial conservation targets is needed.

Abstract

Resumen: Las áreas protegidas son una piedra angular de la conservación y han sido diseñadas principalmente alrededor de atributos terrestres. Las especies y ecosistemas dulceacuícolas se encuentran en peligro, pero la efectividad de las áreas protegidas existentes para representar las características dulceacuícolas es poco conocida. Utilizando las aguas interiores de Michigan como un caso de prueba, cuantificamos la cobertura de cuatro atributos dulceacuícolas clave (humedales, zonas ribereñas, recarga de agua subterránea y especies raras) en las tierras conservadas y las comparamos con la representación de los atributos terrestres. Los humedales estaban incluidos en las áreas protegidas más a menudo que lo esperado por azar, pero las zonas ribereñas estuvieron insuficientemente representadas en todas las tierras protegidas (GAP1–3), particularmente en manantiales y ríos grandes. Sin embargo, las zonas ribereñas estuvieron bien representadas en las tierras con protección estricta (GAP 1–2) debido a la contribución del Programa Nacional de Ríos Silvestres y Escénicos. La representación de áreas de recarga de aguas subterráneas generalmente fue proporcional al área de la red de reservas dentro de cuencas hidrológicas, aunque un sitio importante de recarga asociado con algunos de los ríos más valiosos en Michigan estaba casi totalmente desprotegido. La representación de especies en áreas protegidas difirió significativamente entre las especies acuáticas obligadas, de humedales y terrestres, con una representación generalmente mayor para las especies terrestres y menor para las acuáticas. Nuestros resultados ilustran la necesidad de evaluar y atender la representación de los atributos dulceacuícolas dentro de las áreas protegidas y el valor de ampliar el análisis de brechas y otras evaluaciones de áreas protegidas para incluir los procesos ecosistémicos claves que son requisito para la conservación a largo plazo de especies y ecosistemas. Concluimos que las redes de áreas protegidas orientadas al medio terrestre proporcionan una red de seguridad débil para los atributos acuáticos, lo que significa que se requiere planeación y manejo complementario tanto para objetivos de conservación dulceacuícolas como terrestres.

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