The Quagga Mussel Crisis at Lake Mead National Recreation Area, Nevada (U.S.A.)

Authors


Current address: P.O. Box 1923, Blowing Rock, NC 28605-1923, U.S.A, email valerie.hickey@duke.edu

Abstract

Abstract: Parks are cornerstones of conservation; and non-native invasive species drive extensive changes to biological diversity in parks. Knowing this, national park staff at Lake Mead National Recreation Area in the southwestern United States had a program in place for early detection of the non-native, invasive quagga mussel (Dreissena rostriformis bugensis). Upon finding the mussel in January 2007, managers moved quickly to access funding and the best available science to implement a response. Managers considered four options—doing nothing, closing the park, restricting movement on the lakes, and educating and enforcing park visitors—and decided to focus on education and enforcing existing laws. Nonetheless, quagga spread throughout the park and soon began to appear throughout the western United States. I examined why efforts to control the expansion failed and determined the general lessons to be learned from this case. Concentrating human visitation on the lakes through land-use zoning opened a pathway for invasion, reduced management options, and led to the rapid spread of quagga. To reconcile competing mandates to protect nature and provide recreation, zoning in parks has become a common practice worldwide. It reduces stress on some areas of a park by restricting and thus concentrating human activity in particular areas. Concentrating the human activity in one area does three things: cements pathways that repeatedly import and export vectors of non-native invasive species; creates the disturbed area necessary to enable non-native invasive species to gain a foothold; and, establishes a source of invasions that, without appropriate controls, can quickly spread to a park's wilderness areas.

Abstract

Resumen: Los parques son piedras angulares de la conservación, y las especies exóticas invasoras provocan cambios extensivos a la diversidad biológica de los parques. Sabiendo esto, el personal del Área Nacional de Recreación Lago Mead en el suroeste de Estados Unidos desarrolló un programa para la detección temprana del mejillón quagga, exótico e invasor (Dreissena rostriformis bugensis). Ante el hallazgo del mejillón en enero de 2007, los gestores se movilizaron para obtener financiamiento y la mejor ciencia disponible para implementar una respuesta. Los manejadores consideraron 4 opciones – hacer nada, cerrar el parque, restringir el movimiento en las lagunas y educación y cumplimiento de la ley a visitantes – y decidieron concentrarse en la educación y observancia de las leyes existentes. Sin embargo, los mejillones se dispersaron por el parque y pronto comenzaron a aparecer en el occidente de Estados Unidos. Examiné porqué fracasaron los esfuerzos para controlar la expansión y determiné las lecciones generales de este caso. La concentración de visitantes humanos a los lagos mediante la zonificación del uso de suelo abrió un camino para la invasión, redujo las opciones de manejo y condujo a la rápida expansión de mejillones. Para reconciliar mandatos opuestos para proteger la naturaleza y proporcionar recreación, la zonificación de parques se ha vuelto una práctica común en todo el mundo. Reduce el estrés sobre algunas áreas de un parque al restringir, y por lo tanto concentrar la actividad humana en áreas particulares. La concentración de la actividad humana en un área hace tres cosas: consolida senderos que repetidamente importan y exportan vectores de especies exóticas invasoras, crea el área perturbada necesaria que facilita que las especies exóticas invasoras ganen terreno; y establece una fuente de invasiones que, sin los controles apropiados, se pueden extender rápidamente hacia el resto del parque.

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