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Keywords:

  • conservation planning;
  • conservation implementation;
  • science-action gap
  • brecha ciencia-acción;
  • implementación de la conservación;
  • planificación de la conservación

Abstract: Despite substantial growth in the field of conservation planning, the speed and success with which conservation plans are converted into conservation action remains limited. This gap between science and action extends beyond conservation planning into many other applied sciences and has been linked to complexity of current societal problems, compartmentalization of knowledge and management sectors, and limited collaboration between scientists and decision makers. Transdisciplinary approaches have been proposed as a possible way to address these challenges and to bridge the gap between science and action. These approaches move beyond the bridging of disciplines to an approach in which science becomes a social process resolving problems through the participation and mutual learning of stakeholders. We explored the principles of transdisciplinarity, in light of our experiences as conservation-planning researchers working in South Africa, to better understand what is required to make conservation planning transdisciplinary and therefore more effective. Using the transdisciplinary hierarchy of knowledge (empirical, pragmatic, normative, and purposive), we found that conservation planning has succeeded in integrating many empirical disciplines into the pragmatic stakeholder-engaged process of strategy development and implementation. Nevertheless, challenges remain in engagement of the social sciences and in understanding the social context of implementation. Farther up this knowledge hierarchy, at the normative and purposive levels, we found that a lack of integrated land-use planning and policies (normative) and the dominant effect of national values (purposive) that prioritize growth and development limit the effectiveness and relevance of conservation plans. The transdisciplinary hierarchy of knowledge highlighted that we need to move beyond bridging the empirical and pragmatic disciplines into the complex normative world of laws, policies, and planning and become engaged in the purposive processes of decision making, behavior change, and value transfer. Although there are indications of progress in this direction, working at the normative and purposive levels requires time, leadership, resources, skills that are absent in conservation training and practice, and new forms of recognition in systems of scientific reward and funding.

Resumen: No obstante el crecimiento sustancial del campo de la planificación de la conservación, la rapidez y éxito con el que los planes son convertidos en acciones de conservación permanece limitado. Esta brecha entre la ciencia y la acción se extiende de la planificación de la conservación hacia otras ciencias aplicadas y ha sido relacionada con la complejidad de los problemas sociales actuales, la compartimentación del conocimiento y los sectores de manejo y la limitada colaboración entre científicos y tomadores de decisiones. Los enfoques transdisciplinares han sido propuestos como un posible método para atender estos retos y cerrar la brecha entre la ciencia y la acción. Estos enfoques rebasan la unión de disciplinas hacia un enfoque donde la ciencia se vuelve un proceso social que resuelve problemas mediante la participación y el aprendizaje mutuo de los sectores interesados. Exploramos los principios de la transdisciplinaridad, a la luz de nuestras experiencias como investigadores de la planificación de la conservación en África del Sur, para un mejor entendimiento de lo que se requiere para que la planificación de la conservación sea transdisciplinar y por lo tanto más efectiva. Utilizando la jerarquía transdisciplinar del conocimiento (empírico, pragmático, normativo, intencional), encontramos que la planificación de la conservación ha tenido éxito en la integración de muchas disciplinas empíricas a un proceso pragmático, conducido por los sectores interesados, de desarrollo e implementación de estrategias. Sin embargo, permanecen retos en el vínculo con las ciencias sociales y en la comprensión del contexto social de la implementación. Hacia arriba en esta jerarquía del conocimiento, en los niveles normativo e intencional), encontramos que la falta de integración de la planificación y las políticas de uso de suelo (normativo) y el efecto dominante de los valores nacionales (intencional) que priorizan el crecimiento y desarrollo limitan la efectividad y relevancia de los planes de conservación. La jerarquía transdisciplinar del conocimiento puso de relieve que necesitamos movernos más allá de combinar las disciplinas empíricas y pragmáticas hacia el más complejo mundo normativo de leyes, políticas y planificación y participar en los procesos intencionales de la toma de decisiones, cambio de conducta y transferencia de valores. Aunque hay indicios de progreso en ese sentido, el trabajo en los niveles normativo e intencional requiere de tiempo, liderazgo, recursos y habilidades que están ausentes en la capacitación y práctica de la conservación, así como de reconocimiento en los sistemas de reconocimiento científico y de financiamiento.