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Keywords:

  • marine mammals;
  • tourism management;
  • tourist experiment;
  • volunteers;
  • wildlife harassment
  • experimento turístico;
  • hostigamiento a fauna silvestre;
  • mamíferos marinos;
  • manejo de turismo;
  • voluntarios

Abstract: An increased number of tourists viewing animals in the wild have increased stress on these animals (hereafter wildlife). Many wildlife-viewing locations rely on voluntary compliance with posted regulations to protect animals from tourists because of the expense of employing on-site enforcement personnel. Voluntary compliance, however, is ineffective. The presence of official-looking volunteers may decrease the incidence of wildlife harassment by tourists. To test this possibility, we observed tourists interacting with 5- to 12-month-old New Zealand fur seals (Arctocephalus forsteri) at the popular Ohau Stream waterfall while in the absence or presence of a young woman in plain sight wearing a neon vest (i.e., observer) and when an observer was not present. We observed 254 tourist groups at the waterfall when young seals were present. The percentage of groups in which at least one person harassed (approached, touched, or threw objects) a young seal was two-thirds lower when the official-looking observer was present. Frequency of harassment was inversely related to observer presence. Programs in which volunteers work at tourist sites are popular in countries with high tourism rates, such as New Zealand. Our results show that a relatively inexpensive and effective tourism-management strategy may be to post such volunteers as observers at sites where tourists view wildlife.

Resumen: Un mayor número de turistas observando animales silvestres ha incrementado el estrés sobre estos animales (en adelante fauna silvestre). Debido al costo de emplear personal de vigilancia muchas localidades de avistamiento de fauna silvestre dependen del cumplimiento de regulaciones publicadas para proteger a los animales de los turistas. Sin embargo, el cumplimiento voluntario no es efectivo. La presencia de oficiales voluntarios puede disminuir la incidencia de hostigamiento de los turistas hacia la vida silvestre. Para examinar esta posibilidad observamos a turistas interactuando con focas finas de Nueva Zelanda (Arctocephalus forsteri) de 5 a 12 meses de edad en la popular cascada Oahu Stream en presencia de una joven vestida con un chaleco fosforescente (i.e., observadora) y cuando dicha observadora no estaba presente. Observamos a 254 grupos de turistas en la cascada cuando las focas jóvenes estaban presentes. El porcentaje de grupos en los que por lo menos una persona hostigó (se aproximó, tocó o arrojó objetos) a una foca joven fue dos tercios menor cuando la observadora estaba presente. La frecuencia de hostigamiento estuvo inversamente relacionada con la presencia de observadores. Los programas con voluntarios que trabajan en sitios turísticos son populares en países con altas tasas de turismo, como Nueva Zelanda. Nuestros resultados demuestran que la ubicación de voluntarios como observadores en sitios donde los turistas observan la fauna silvestre puede ser una estrategia de manejo de turismo relativamente poco costosa y efectiva.