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Keywords:

  • community-based conservation;
  • conservation policy;
  • landholder attitudes;
  • tropics
  • actitudes de propietarios;
  • conservación basada en comunidades;
  • políticas de conservación;
  • trópicos

Abstract: Many ecosystems exist primarily, or solely, on privately owned (freehold) or managed (leasehold) land. In rural and semirural areas, local and regional government agencies are commonly responsible for encouraging landholders to conserve native vegetation and species on these private properties. Yet these agencies often lack the capacity to design and implement conservation programs tailored to rural and semirural landholdings and instead offer one program to all landholders. Landholders may elect not to participate because the program is irrelevant to their property or personal needs; consequently, vegetation–retention objectives may not be achieved. We differentiated landholders in Queensland, Australia, according to whether they derived income from the land (production landholders) or not (nonproduction landholders). We compared these two groups to identify similarities and differences that may inform the use of policy instruments (e.g., voluntary, economic, and regulatory) in conservation program design. We interviewed 45 landholders participating in three different conservation agreement programs (price-based rate [property tax] rebate; market-based tender; and voluntary, permanent covenant). Production landholders were more likely to participate in short-term programs that offered large financial incentives that applied to <25% of their property. Nonproduction landholders were more likely to participate in long-term programs that were voluntary or offered small financial incentives that applied to >75% of their property. These results may be explained by significant differences in the personal circumstances of production and nonproduction landholders (income, education, health) and differences in their norms (beliefs about how an individual is expected to act) and attitudes. Knowledge of these differences may allow for development of conservation programs that better meet the needs of landholders and thus increase participation in conservation programs and retention of native vegetation.

Resumen: Muchos ecosistemas existen principalmente, o únicamente, en terrenos privados (dominio absoluto) o manejados (arrendados). En áreas rurales y semirurales, las agencias gubernamentales locales y regionales comúnmente son responsables de exhortar a los propietarios para que conserven vegetación y especies nativas en esas propiedades privadas. Sin embargo, esas agencias a menudo no tienen la capacidad para diseñar e implementar programas de conservación enfocados a propiedades rurales y semirurales y en su lugar ofrecen un programa para todos los propietarios. Los propietarios pueden decidir no participar porque el programa es irrelevante para su propiedad o necesidades personales; consecuentemente, puede que no se alcancen los objetivos de retención de vegetación. Diferenciamos propietarios en Queensland, Australia, dependiendo de sí obtenían ingresos del terreno (propietarios productores) o no (propietarios no productores). Comparamos estos 2 grupos para identificar similitudes y diferencias que puedan informar al uso de instrumentos políticos (e.g., voluntarios, económicos y reguladores) en el diseño de programas de conservación. Entrevistamos a 45 propietarios participantes en 3 programas de conservación diferentes (tasa de deducción basada en precio [impuesto de propiedad]; licitación basada en el mercado y contrato voluntario, permanente). Los propietarios productores tenían más probabilidades de participar en programas de corto plazo que ofrecían importantes incentivos financiero que aplicaban a <25% de su propiedad. Los propietarios no productores tenían más probabilidades de participar en programas de largo plazo que eran voluntarios u ofrecían pequeños incentivos financieros que aplicaban a >75% de su propiedad. Estos resultados se pueden explicar con las diferencias significativas en las circunstancias personales de los productores productivos y no productivos (ingresos, educación y salud) y diferencias en sus normas (creencias sobre cómo se espera que actúe un individuo) y actitudes. El conocimiento de estas diferencias puede permitir el desarrollo de programas de conservación que satisfagan las necesidades de los propietarios y por lo tanto incrementen su participación en programas de conservación y retención de la vegetación nativa.