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Keywords:

  • connection to nature;
  • conservation psychology;
  • human well-being;
  • personal well-being;
  • urbanization;
  • urban ecology;
  • urban ecosystems
  • bienestar humano;
  • bienestar personal;
  • conexión con la naturaleza;
  • ecología urbana;
  • ecosistemas urbanos;
  • psicología de la conservación;
  • urbanización

Abstract: By 2050, 70% of the world's population will live in urban areas. In many cases urbanization reduces the richness and abundance of native species. Living in highly modified environments with fewer opportunities to interact directly with a diversity of native species may adversely affect residents’ personal well-being and emotional connection to nature. We assessed the personal well-being, neighborhood well-being (a measure of a person's satisfaction with their neighborhood), and level of connection to nature of over 1000 residents in 36 residential neighborhoods in southeastern Australia. We modeled these response variables as a function of natural features of each neighborhood (e.g., species richness and abundance of birds, density of plants, and amount of vegetation cover) and demographic characteristics of surveyed residents. Vegetation cover had the strongest positive relations with personal well-being, whereas residents’ level of connection to nature was weakly related to variation in species richness and abundance of birds and density of plants. Demographic characteristics such as age and level of activity explained the greatest proportion of variance in well-being and connection to nature. Nevertheless, when controlling for variation in demographic characteristics (examples were provided above), neighborhood well-being was positively related to a range of natural features, including species richness and abundance of birds, and vegetation cover. Demographic characteristics and how well-being was quantified strongly influenced our results, and we suggest demography and metrics of well-being must be considered when attempting to determine relations between the urban environment and human well-being.

Resumen: En el año 2050, 70% de la población mundial vivirá en áreas urbanas. En muchos casos, la urbanización reduce la riqueza y abundancia de especies nativas. Residir en ambientes sumamente modificados con menos oportunidades de interactuar directamente con una diversidad de especies nativas puede afectar adversamente al bienestar personal y la conexión emocional con la naturaleza de los residentes. Evaluamos el bienestar personal, el bienestar del vecindario (una medida de la satisfacción de una persona con su vecindario) y el nivel de conexión con la naturaleza de más de 1000 residentes en 36 barrios residenciales en el sureste de Australia. Modelamos estas variables de respuesta como una función de los atributos naturales de cada barrio (e. g., riqueza y abundancia de aves, densidad de plantas y cantidad de cobertura vegetal) y de las características demográficas de los residentes encuestados. La cobertura de vegetación tuvo las relaciones positivas más fuertes con el bienestar personal, mientras que el nivel de conexión con la naturaleza de los residentes se relacionó débilmente con la variación en la riqueza y abundancia de aves y la densidad de plantas. Las características demográficas como la edad y el nivel de actividad explicaron la mayor proporción de la varianza en el bienestar y la conexión con la naturaleza. Sin embargo, cuando controlamos la variación en las características demográficas, el bienestar del vecindario se relacionó positivamente con una gama de atributos naturales, incluyendo la riqueza y abundancia de especies de aves y la cobertura vegetal. Las características demográficas y la manera en que cuantificamos el bienestar influyeron fuertemente en nuestros resultados, y sugerimos que la demografía y medidas del bienestar deben ser consideradas cuando se intente determinar las relaciones entre el ambiente urbano y el bienestar humano.