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Keywords:

  • best available science;
  • Chinook salmon;
  • green sturgeon;
  • National Marine Fisheries Service;
  • steelhead;
  • surrogates;
  • surrogate species
  • especies sucedáneas;
  • esturión verde;
  • mejor ciencia disponible;
  • salmón Chinook;
  • Servicio Nacional de Pesquerías Marinas;
  • sucedáneos;
  • trucha arco iris

Abstract: Conservation biology has provided wildlife managers with a wealth of concepts and tools for use in conservation planning; among them is the surrogate species concept. Over the past 20 years, a growing body of empirical literature has demonstrated the limited effectiveness of surrogates as management tools, unless it is first established that the target species and surrogate will respond similarly to a given set of environmental conditions. Wildlife managers and policy makers have adopted the surrogate species concept, reflecting the limited information available on most species at risk of extirpation or extinction and constraints on resources available to support conservation efforts. We examined the use of surrogate species, in the form of cross-taxon response-indicator species (that is, one species from which data are used to guide management planning for another, distinct species) in the Sacramento-San Joaquin Delta, California (U.S.A.). In that system there has been increasing reliance on surrogates in conservation planning for species listed under federal or state endangered species acts, although the agencies applying the surrogate species concept did not first validate that the surrogate and target species respond similarly to relevant environmental conditions. During the same period, conservation biologists demonstrated that the surrogate concept is generally unsupported by ecological theory and empirical evidence. Recently developed validation procedures may allow for the productive use of surrogates in conservation planning, but, used without validation, the surrogate species concept is not a reliable planning tool.

Resumen: La biología de la conservación ha proporcionado a los manejadores de vida silvestre una amplia gama de conceptos y herramientas para la planificación de la conservación, entre ellos el concepto de especies sucedáneas. En los últimos 20 años, un creciente cuerpo de literatura empírica ha demostrado la efectividad limitada de los sucedáneos como herramientas de manejo, a menos que primero se establezca que la especie blanco y la sucedánea responderán de manera similar a un conjunto determinado de condiciones ambientales. Los manejadores de vida silvestre y los tomadores de decisiones han adoptado el concepto de especie sucedánea, reflejando la limitada información disponible sobre la mayoría de las especies en riesgo de extirpación o extinción y las limitaciones en los recursos disponibles para financiar los esfuerzos de conservación. Examinamos el uso de especies sucedáneas, en la forma de especies trans-taxón indicadoras de respuesta (esto es, una especie de la que se usan datos para guiar la planificación del manejo de otra especie), en el Delta Sacramento-San Joaquín, California (E. U. A.). En ese sistema ha habido creciente confianza en los sucedáneos en la planificación de la conservación de especies enlistadas en las actas federales o estatales de especies en peligro, aunque las agencias que aplican el concepto de especie sucedánea primero no validan que la especie sucedánea y la especie blanco respondan similarmente a condiciones ambientales relevantes. Durante este mismo período, los biólogos de la conservación demostraron que el concepto de especie sucedánea generalmente no es sostenido por la teoría ecológica ni la evidencia empírica. Procedimientos de validación desarrollados recientemente pueden permitir el uso productivo de sucedáneos en la planificación de la conservación, pero, utilizados sin validación, el concepto de especies sucedáneas no es una herramienta de planificación confiable.