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Keywords:

  • artificial nests;
  • Blue Ridge Mountains;
  • clay eggs;
  • elevation;
  • land use;
  • motion-triggered cameras;
  • track plates
  • cámaras sensibles al movimiento;
  • elevación;
  • huevos de plastilina;
  • Montañas Blue Ridge;
  • nidos artificiales;
  • placas para huellas;
  • uso de suelo

Abstract:  In the eastern United States, land-use and climate change have likely contributed to declines in the abundance of Neotropical migrant birds that occupy forest interiors, but the mechanisms are not well understood. We conducted a nest-predation experiment in southern Appalachian Mountain forests (North Carolina, U.S.A.) during the 2009 and 2010 breeding seasons to determine the effects of exurban development and temperature on predator presence and the average number of days until eggs in an artificial nest were disturbed by predators. We baited artificial nests with quail (Excalfactoria chinensi) eggs and monitored them for 18 days. We used clay eggs, track plates, and motion-triggered cameras to detect and identify nest predators. The average number of days a nest was undisturbed decreased as mean temperature increased and, to a lesser extent, as the density of buildings increased. Nests on the ground were more often depredated than those in trees, likely due to increased predation by opossum (Didelphis virginiana) and other carnivores. Raccoons (Procyon lotor), opossums, corvids (Corvus brachyrhynchos and Cyanocitta cristata), chipmunks (Tamias striatus), black bears (Ursus americanus), and domestic cats (Felis catus) were the most commonly detected predators. Presence of these predators did not vary as a function of mean temperature. Domestic cats and corvids were detected more frequently in plots with high rather than low densities of buildings. Forest-interior specialists and Neotropical migrants often nest in cool, high-elevation areas with low housing density. These bird species, especially those that nest on the ground, may be most vulnerable to increased nest predation if temperature and exurban development increase at higher elevations as anticipated.

Resumen:  En el este de Estados Unidos, es probable que el uso de suelo y el cambio climático han contribuido a declinaciones en la abundancia de aves migratorias neotropicales que ocupan el interior de bosques, pero los mecanismos no son bien comprendidos. Realizamos un experimento de depredación de nidos en bosques del sur de las Montañas Apalaches (Carolina del Norte, E. U. A.) durante las épocas reproductivas de 2009 y 2010 para determinar los efectos del desarrollo exurbano y la temperatura sobre la presencia de depredadores y el número promedio de días hasta que los huevos en un nido artificial fueron perturbados por depredadores. Cebamos los nidos artificiales con huevos de codorniz (Excalfactoria chinensi) y los monitoreamos durante 18 días. Utilizamos huevos de plastilina, placas para huellas y cámaras sensibles al movimiento para detectar e identificar depredadores de nidos. El número promedio de días que un nido no era perturbado disminuyó conforme aumentó la temperatura promedio y, en menor grado, a medida que aumentó la densidad de edificios. Los nidos sobre el suelo fueron depredados más a menudo que los colocados en árboles, probablemente debido al incremento de depredación por zarigüeyas (Didelphis virginiana) y otros carnívoros. Mapaches (Procyon lotor), zarigüeyas, córvidos (Corvus brachyrhynchos y Cyanocitta cristata), ardillas (Tamias striatus), osos negros (Ursus americanus) y gatos domésticos (Felis catus) fueron los depredadores más detectados. La presencia de estos depredadores no varió como una función de la temperatura promedio. Los gatos domésticos y córvidos fueron detectados más frecuentemente en parcelas con densidad alta de edificios. Los especialistas de interior de bosque y los migrantes neotropicales a menudo anidan en áreas frescas y altas con densidad baja de viviendas. Estas especies de aves, especialmente las que anidan sobre el suelo, pueden ser más vulnerables a una mayor depredación de nidos si la temperatura y el desarrollo exurbano aumentan en elevaciones altas como se prevee.