Postdispersal Seed Fate of Tropical Montane Trees in an Agricultural Landscape, Southern Costa Rica

Authors


Corresponding author; e-mail: rcole@ucsc.edu

ABSTRACT

Variation in postdispersal seed fate is an important factor driving patterns of forest regeneration. Because most previous studies have not tracked final seed fate and have commonly equated seed removal with predation without considering the possibility of secondary dispersal, little is known about individual seed mortality factors in successional and degraded habitats. This study tracked the postdispersal fate of large-seeded tropical montane trees in abandoned pasture, young secondary forests, and small forest fragments during two consecutive years in an agricultural landscape in southern Costa Rica. The incidence of secondary dispersal by animals, scatterhoarding in particular, and the effects of seed burial on germination were measured. Overall, seeds survived through germination more often in secondary forests with high levels of mortality occurring in abandoned pastures and forest fragments. The majority of seed mortality was caused by rodent predation in forest fragments, insects and fungal pathogens in secondary forests, and a combination of desiccation, insects, and fungal pathogens in pastures. Seeds were frequently secondarily dispersed in larger forest fragments, whereas they were only rarely moved in pastures and secondary forests. Burial tended to improve germination in pastures and was important for an often scatterhoarded species, Otoba novogranatensis, in all habitats. The results of this study suggest that: (1) seed mortality factors differ in response to the type of habitat degradation; (2) large-seeded species have high potential for survival when dispersed to young secondary forests; and (3) seed removal is not a reliable proxy for seed predation, particularly in less degraded forest fragments.

RESUMEN

La variación en el destino de las semillas posterior a la dispersión es un factor importante que puede determinar patrones de la regeneración de los bosques. Dado que la mayoría de los estudios anteriores no han realizado seguimiento al destino final de las semillas y han equiparado comúnmente la remoción con la predación sobre las mismas, sin tener en cuenta la posibilidad de dispersión secundaria, poco se sabe sobre los factores de la mortalidad de semillas en hábitats sucesionales y degradados. Este estudio hizo seguimiento al destino posterior a la dispersión de semillas grandes de árboles tropicales montanos en pasturas abandonadas, bosques secundarios jóvenes y en pequeños fragmentos de bosque durante dos años consecutivos en un paisaje agrícola del sur de Costa Rica. Se midieron la incidencia de la dispersión secundaria por parte de los animales, particularmente por scatterhoarding (estrategia en la cual se almacenan pequeñas cantidades de alimento en distintos escondites), así como los efectos que tiene el entierro de semillas sobre la germinación. En general, las semillas sobrevivieron hasta la germinación con más frecuencia en los bosques secundarios, teniendo altos niveles de mortalidad en las pasturas abandonadas y en los fragmentos de bosque. Gran parte de la mortalidad de semillas fue causada por la predación de roedores en fragmentos de bosque, de insectos y hongos patógenos en los bosques secundarios, y de una combinación de desecación, insectos y hongos patógenos en los pastos. Las semillas presentaron una frecuente dispersión secundaria en los fragmentos de bosque más grandes, mientras que sólo en raras ocasiones se trasladaron en los pastos y los bosques secundarios. El entierro de semillas mostró tendencia a mejorar la germinación en los pastos y fue importante para Otoba novogranatensis, especie cuyas semillas son en ocasiones dispersadas por scatterhoarding en todos los hábitats. Los resultados de este estudio sugieren que (1) los factores de mortalidad de semillas difieren en respuesta al tipo de degradación del hábitat, (2) las especies con semillas de gran tamaño tienen un alto potencial de supervivencia cuando se dispersan a bosques secundarios jóvenes, y (3) la remoción de semillas no es un indicador confiable de la predación sobre las mismas, particularmente en fragmentos de bosques menos degradados.

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