Costly Commitments: Climate Change Policy in Mexico

Authors


Abstract

The Mexican government has committed voluntarily and unilaterally to reducing its greenhouse gas emissions by 50% by 2050 if resources from abroad are available to finance domestic mitigation policies. The Special Program on Climate Change has been created to reduce emissions domestically. It includes a series of measures in several sectors of the economy, with an emphasis on energy consumption and production and on the forestry sector. The program covers 2008 to 2012, which marks the end of President Calderon's administration. This article analyzes the economic, social, and environmental implications of implementing this package of policies and extending them through 2030 through a computable general equilibrium model. The objective is to discover whether these policies achieve the reduction in emissions that the government proposed and to determine its associated costs. The simulations we ran demonstrate that it is difficult to accomplish the goals to which Mexico has committed unilaterally and that the costs of some of the goals could be excessively high and regressive in terms of welfare for different income groups. The Mexican government must be careful regarding voluntary commitments acquired in the international context, given their economic and political costs.

Abstract

El gobierno de México se ha comprometido, de manera voluntaria y sujeto a la existencia de recursos del exterior, a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero de aquí al 2050, a través de distintas políticas internas. Para ello ha diseñado el Programa Especial de Cambio Climático (PECC) que consta de una serie de medidas en varios sectores de la economía, con énfasis en el consumo y producción de energía, y otras en el sector forestal. Este programa sólo cubre de 2008 al 2012, que es cuando termina la administración del Presidente Calderón. Este artículo analiza las implicaciones económicas, sociales y ambientales de implementar este paquete de políticas, extendidas hasta el 2030, a través de un modelo de equilibrio general computable. El objetivo es ver si con estas políticas se logran las reducciones de emisiones planteadas por el gobierno y, por otro lado, determinar el costo asociado. Las simulaciones demuestran que es difícil lograr las metas a las que México se ha comprometido unilateralmente, y más aún, que los costos de algunas de ellas podrían ser sumamente altos y regresivos en términos de bienestar para los distintos grupos de ingreso. Esto demuestra que el gobierno mexicano debe ser cuidadoso en cuanto a los compromisos voluntarios adquiridos en el contexto internacional, dados los costos económicos y políticos que estos compromisos implican.

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