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Keywords:

  • China;
  • Mexico;
  • perceptions;
  • trade deficit

Opposing the idea that emerging powers in an increasingly multipolar world should have incentives to cooperate, this article analyzes how Mexican perceptions of contemporary China have enhanced competition between the two countries. The article identifies the Mexican trade deficit and the rivalry of Chinese and Mexican manufacturing exports in the U.S. market as the main sources of mistrust. Despite increasing exports of oil and copper to China, these commodities do not offset Mexico's imports from China. We focus on perceptions and misperceptions forged by Mexican media, politicians, and business, as well as the recurrent diplomatic divergences between Mexico City and Beijing that these attitudes feed. The gap between the heated views of these groups and the more favorable views reported in opinion polls and articles by Mexican scholars is also discussed. This article concludes that, as long as most Mexican perceptions of China are negative, attempts to craft closer relations will not go very far.

Desafiando la idea de que los poderes emergentes en un mundo cada vez más multipolar deberían tener incentivos para cooperar, este artículo analiza cómo las percepciones mexicanas sobre la China actual han realzado la competencia entre ambos países. El artículo identifica el déficit comercial mexicano y el desplazamiento de las manufacturas mexicanas por parte de China en el mercado estadounidense como las principales fuentes de desconfianza. Argumentamos que, a pesar del aumento de las exportaciones de petróleo y cobre a China, estos productos no equilibran los números rojos de México en el comercio bilateral. Nos enfocamos en las percepciones y las ideas equivocadas forjadas por los medios, los políticos y los empresarios mexicanos, así como en las recurrentes diferencias diplomáticas entre México y Beijing alimentadas por estas actitudes. El artículo también discute la brecha entre las acaloradas perspectivas de estos grupos y las percepciones más favorables que reportan las encuestas y artículos escritos por académicos mexicanos. Concluye que, mientras que las posturas negativas infiltren gran parte de las percepciones mexicanas respecto a China, los intentos de construir relaciones más estrechas no prosperarán.