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La caída del neoliberalismo en Bolivia abre espacios tanto para los movimientos sociales progresivos e indígenas como para los nuevos proyectos elitistas. Este artículo examina una expresión del "nuevo urbanismo" en la ciudad y región oriental de Santa Cruz donde un movimiento elitista y "cívico" propone la "autonomía" como respuesta al creciente poder indígena-popular y nacionalista. Este nuevo urbanismo se expresa mediante una gama de espectáculos culturales—desde carnaval hasta formas de violencia privada—y responde a una crisis del poder social, político y económico de la elite tradicional. El espectáculo es una táctica para la visualización del poder en el contexto de incertidumbre territorial e institucional y la perdida, frente a la democracia popular, de espacios de control sobre el aparato estatal por parte de la elite regional. Utilizando la imagen del migrante andino o "kolla" como símbolo de la amenaza del estado central, esta táctica de visualización del poder en el caso de Santa Cruz se vuelca hacia la racialización del espacio público y de los derechos a su ocupación, y a la defensa de jerarquías, símbolos e instituciones sociales en decadencia. Como el espectáculo no resuelve las fracturas provocadas por la crisis de poder, ni silencia a los desafíos a la hegemonía cruceña, el regionalismo de elite depende también del uso selectivo de la violencia privada y pública. El artículo intenta trascender enfoques etnográficos locales para visualizar nueva articulaciones trans-locales mediante las cuales el presente y futuro del estado boliviano es actualmente re-imaginado y disputado.